Capítulo 678
“Antes de llegar al hospital, será mejor que mantengas la boca cerrada y no digas nada.” El tono de Dionisio no era muy amigable, estaba preocupado y enojado al mismo tiempo.
Rosana se apoyó en su pecho, levantando la vista podía ver su mandíbula bien definida y hermosa, lo que la dejó sin aliento.
Bajo los párpados, permaneciendo en silencio apoyada en su pecho. Si decía que momentos atrás, cuando estaba atrapada sola en esa esquina, no tenía miedo sería una mentira. Después de todo, había conseguido una segunda oportunidad en la vida y definitivamente no quería morir así. Pero al final, ese hombre se arriesgó a entrar y buscarla, rompiendo las barreras que ella había construido con tanto esfuerzo.
De inmediato, Dionisio llevó a Rosana al hospital privado de la familia Jurado. El hombre seguía con el ceño fruncido, como si hubiera ocurrido una gran catástrofe, haciendo que el director llegara a toda prisa.
El director, el mismo hombrecillo de la vez pasada, al ver a Rosana con la cara llena de polvo, no pensó que hubiera un problema grave y preguntó con calma: “¿Esta vez es otra de esas heridas que se curarían por sí solas en una hora?”
Al escuchar eso, Rosana bajó la cabeza con cierta vergüenza.
Sin embargo, Dionisio dijo con el rostro serio: “Ella estuvo atrapada en un incendio, revisa si tiene algún problema con sus pulmones y garganta.”
“Eso sí que hay que revisarlo de inmediato. Por favor, acompáñala a hacerse los exámenes.” Repuso el director, al escuchar la palabra incendio, su expresión cambió de inmediato y dio instrucciones a la enfermera para que llevara a la paciente a hacerse las pruebas.
Rosana fue llevada en silla de ruedas por la enfermera, cualquiera pensaría que tenía un problema en las piernas.
Dionisio miró al director con seriedad: “¿Las quemaduras en sus piernas podrán sanar?”
“Por lo que veo, no son muy graves, pero necesitará tiempo.”
Dionisio no dijo nada, su rostro seguía serio.
El director levantó la vista: “¿Cómo se vio involucrada en un incendio?”
“Hubo un incendio en la empresa, ella fue a rescatar una muestra y terminó herida. Realmente no sé qué decir.”
Dionisio estaba entre la risa y el llanto, después de todo, la Empresa del Arce había llegado tan lejos solo por ella. No obstante, ella era mucho más importante que la compañía.
“¿No es igual que tú? Recuerdo que cuando te uniste al Grupo Jurado, al principio también trabajabas tan duro que casi mueres, ¿lo olvidaste?”
Dionisio recordó aquellos tiempos y respondió con resignación: “Ella es diferente, no quiero que
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pase por tanto sufrimiento.”
“Pero parece que a ella no le interesa lo que le ofreces. Vaya, nunca pensé que viviría para ver esto.” Dijo el director, viendo claramente la situación.
Dionisio no tuvo más remedio que aceptar la verdad de esas palabras.
Pronto, llegaron los resultados de los exámenes de Rosana. No era grave, pero necesitaba quedarse en el hospital para un tratamiento de limpieza pulmonar.
Ella sabía que estaba en el hospital privado de la familia Jurado y al ver la lujosa habitación privada, suspiró: “En realidad, debí haberme dado cuenta de que había algo especial en ti desde antes.”
Cuando mencionó eso, Dionisio la miró con cautela, cambiando de tema: “¿Todavía te sientes
mal?”
“Me siento mucho mejor.”
Aunque al respirar, todavía sentía algo en la garganta, incluso la saliva que escupía tenía un
color oscuro.
Dionisio le ofreció un poco de agua con limón: “No te exijas tanto en el futuro, no hay nada más valioso que tu vida, ¿entiendes?”
Rosana miró el vaso que le ofrecía, sus dedos eran largos y hermosos. Así que sonrió levemente: “Lo entiendo.”
Dionisio finalmente no pudo contenerse: “Puedo darte lo que quieras. Si quieres que la familia Lines pague, mañana mismo puedo hacerlos desaparecer de Nublario.”
Sabía exactamente qué era lo que le importaba a ella.
La mente de Rosana estaba un poco revuelta, nunca había imaginado que después de renacer, conocería al hombre más poderoso de Nublario y que él la trataría tan bien.
Después de que Dionisio entró al incendio para salvarla, era imposible que no sintiera nada. Bajó la cabeza, tomó un sorbo de agua y dijo en voz baja: “Necesito pensarlo.”
Los ojos de Dionisio se iluminaron de alegría, pero justo cuando iba a acercarse, alguien llamó a la puerta.
Un hombre con apariencia de mayordomo estaba de pie en la puerta y dijo respetuosamente: “Señor, su abuela ha despertado y quiere ver a la Srta. Lines.”
Rosana se mostró algo sorprendida, ¿Carmen quería verla?
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