Capítulo 441
Cuando Rosana vio a Julio desmayado en el piso, por un momento no supo qué decir.
Luego, levantó la vista hacia Dionisio, quien dijo: “Dejemos que el médico lo revise, no vaya a ser que fallezca aquí.”
Solo entonces Dionisio echó un vistazo al equipo de relaciones públicas, Yolanda
inmediatamente instó a sus subordinados a buscar un doctor para que examinara a Julio, por lo que solo quedaron ellos dos en el lugar.
Rosana bajó la mirada mientras el hombre a su lado hablaba: “¿Todavía te duele el brazo?”
“Ya está mejor, solo duele si toco la herida.”
Al ver las heridas en su cuerpo, la mirada de Dionisio se oscureció: “Lo más importante ahora es que sanes, no te preocupes por nada más.”
“Sé que con el equipo de relaciones públicas de TG de mi lado, realmente no tengo nada por lo cual preocuparme.” Después de decir eso, Rosana le echó un vistazo furtivo: “¿Todavía estás enojado?”
“No lo hagas de nuevo.” Le dio un pequeño golpe en la frente: “En el futuro, para este tipo de situaciones, podemos discutir juntos qué hacer, no tienes que enfrentarlo todo sola.”
Rosana se tocó la frente pensando que algo entre ellos parecía estar cambiando lentamente.
En ese momento, Yolanda se acercó: “Srta. Lines, el Sr. Julio está en mal estado, el médico pide que venga un familiar.”
Al pensar en la apariencia demacrada de Julio, Rosana sintió como si le hubieran llenado el pecho de algodón.
Dionisio tomó su mano como apoyo, su palma estaba seca y cálida: “No tienes que sentir ningún tipo de deber hacia la familia Lines.”
“Lo sé, pero vamos a ver cómo está, una vez que despierte, podemos trasladarlo a otro hospital,”
Mientras caminaban, notó que no soltó su mano.
Ella míró hacía él, y Dionisio, bajando la vista a sus ojos, preguntó: “¿Qué pasa?”
Su tono era calmado y sus manos estaban entrelazadas de manera natural. Rosana desvió la mirada sin decir nada, pero su boca se curvó ligeramente hacia arriba, así llegaron a la oficina del médico. *
El médico se sorprendió al ver a Dionisio y notó rápidamente que sostenía la mano de una chica, eso indicaba que tenían algún tipo de relación.
Rosana tomó la iniciativa: “¿Cómo está Julio?”
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Capítulo 441
El médico sacó las radiografías del paciente: “Su estómago está bastante mal, sugiero hacer más análisis. No obstante, sospechamos que puede ser cáncer de estómago.”
“¿Cáncer de estómago? ¿Está seguro? Siempre ha tenido problemas estomacales, pero ha estado bajo tratamiento médico.”
Al escuchar las palabras “cáncer de estómago“, Rosana sintió un aire de irrealidad. En especial porque en su vida pasada, Julio no había desarrollado cáncer de estómago. Aunque el médico continuó hablando, ella apenas escuchaba.
Dionisio la llevó fuera de la consulta y comentó mirándola: “Recuerdo que ha tenido problemas de estómago desde hace tiempo, pero que haya empeorado tan rápido indica que no lo ha
tomado en serio.”
Mientras estaban en Alicante, Julio se había desmayado una vez y ella lo había llevado al hospital.
Rosana respiró hondo: “¿Has oído hablar del efecto mariposa?”
“Sí, ¿pero qué tiene que ver eso con la enfermedad de Julio?”
Rosana bajó la vista: “¿Crees que el cambio en el destino de una persona podría afectar el destino de las demás?”
“Ven conmigo, te mostraré algo.” Dionisio llevó a Rosana al jardín trasero.
Ella miró a su alrededor: “¿Qué vamos a ver?”
“Observa las hormigas en el camino.” Dionisio se agachó, colocando una hoja en el camino de las hormigas: “Su destino también ha cambiado.”
Rosana observó cómo el orden de las hormigas se alteraba.
Dionisio continuó: “Nuestra vida está sujeta a cambios constantes. Podrías decidir de manera espontánea qué camino tomar hoy, qué hacer o por dónde regresar a casa, nadie sabe qué cambios traerán sus decisiones para el futuro.”
Rosana observó que las hormigas encontraban un camino alrededor de la hoja y se reagrupaban.
Entonces, apretó los labios en una sonrisa: “Lo entiendo, gracias.”
La enfermedad estomacal de Julio había mostrado señales desde el inicio, pero según Lisandro, debería haberse operado desde hace tiempo, sin embargo, lo pospuso hasta ahora.
Dionisio quería añadir algo más, pero sonó el teléfono.
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