Capítulo 561
El rostro de Fabiola se suavizó por un momento mientras se perdía en sus recuerdos. Sus dedos jugueteaban nerviosamente con el borde de su blusa mientras comenzaba su relato.
“Tu mamá… ella amaba con una intensidad que pocas veces he visto. Cuando se enamoraba, entregaba todo su ser, sin reservas. Así fue como, poco a poco, tu papá se convirtió en su mundo entero.”
Sus ojos se nublaron mientras continuaba. “El embarazo no fue planeado. Pero tu mamá, siendo como era, vio en ello una señal del destino. Con esa ilusión desbordando en su mirada, le propuso matrimonio a tu papá…”
Sus manos se tensaron sobre la tela. “Él se escudó tras la excusa más cobarde: ‘Tengo que consultarlo con mis padres‘. Y después… simplemente desapareció.”
La voz de Fabiola tembló ligeramente. “Los días pasaban, y con ellos crecía no solo el vientre de tu mamá, sino también los murmullos en los pasillos. Sus compañeras de cuarto lo descubrieron, y la noticia se propagó como pólvora. Los chismes, las miradas, los dedos señalando… tu mamá tenía el alma demasiado delicada para soportar tanta crueldad.”
Sus ojos se endurecieron como piedras. “Entonces decidió buscar a los Hidalgo…”
Un destello de odio cruzó su rostro al mencionar ese apellido. Sus nudillos se tornaron blancos de la presión.
“No sé qué veneno le inyectaron en esa casa, pero cuando regresó… ya no era ella. Se movía como un fantasma, ausente, vacía. Temíamos que atentara contra su vida, pero siguió asistiendo a clases, como una autómata, hasta el día de tu nacimiento.”
Fabiola tomó aire, como si las siguientes palabras le quemaran la garganta. “Diste tus primeros respiros en un baño de la universidad, entre el caos y los gritos de pánico. Pero lo que siguió… nadie lo vio venir. Tu mamá, con las fuerzas que le quedaban, se arrastró hasta el edificio donde vivía tu padre. Y ahí, frente a todos…”
Aurora se tambaleó, el color abandonando su rostro. Sus piernas cedieron, pero Salvador la sostuvo antes de que tocara el suelo.
Los sollozos de Aurora resonaban contra el pecho de Salvador mientras él la envolvía protectoramente entre sus brazos.
“Nada de esto es tu culpa. Si alguien debe cargar con la culpa, es ese cobarde de los Hidalgo.”
Fabiola dejó escapar un suspiro cargado de amargura. “La muerte de tu mamá sacudió a la sociedad entera. Se desató una cacería nacional buscando a tu padre. Pero él… mientras más lo buscaban, más se alejaba. Llegó al punto de negar cualquier relación con tu mamá. Y los Hidalgo, con su dinero y sus influencias, compraron suficientes mentiras para lavarse las
manos.”
Aurora sentía que cada revelación era una puñalada. Jamás imaginó que la historia de su
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Capitulo 561
madre escondiera tanto dolor.
Un dolor que, como una maldición, se había transmitido hasta ella.
Los ojos de Aurora se clavaron en Fabiola. “¿Es por eso? ¿Me desprecias porque llevo su sangre?”
Las lágrimas finalmente desbordaron los ojos de Fabiola. “Sí… no puedo quererte. Odio a tu padre con cada fibra de mi ser. Destruyó a mi hermana, la joya de nuestra familia. Destrozó nuestro hogar.”
Una extraña claridad comenzó a formarse en la mente de Aurora, como si las piezas de un rompecabezas finalmente encajaran.
“Ya no te culpo.” Las palabras salieron de sus labios con el peso de años de resentimiento disolviéndose.
Le parecía una cruel ironía. Había pasado su vida entera odiando a Fabiola por su frialdad, solo para descubrir que incluso ese desprecio había sido un acto de misericordia.
Sin Fabiola, no habría sobrevivido.
Era el producto de una tragedia que nadie pidió.
“Debería darte las gracias.” Su voz se quebró con cada palabra.
“Aunque me hayas golpeado, insultado, humillado… no tengo derecho a guardarte rencor. No tenías ninguna obligación de cuidarme. Por mi culpa, perdiste tu matrimonio con Gabriel. Fui una carga que nunca pediste. Que me trataras mal… estaba más que justificado.”
En un instante, todo su mundo se había volteado. Del rencor a la gratitud, del odio a la comprensión. Todo había cambiado con unas pocas palabras que desenterraron una verdad sepultada por años.
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