Capítulo 547
La urna gris descansaba sobre la mesa, su superficie metálica reflejando débilmente la luz mortecina que se filtraba por las ventanas. Cynthia la empujó con brusquedad hacia Fabiola, sus dedos dejando marcas sobre el metal pulido.
“Mira, no tengo para comprarle una tumba. Si no la quieres, pensaba tirar sus cenizas al mar y ya.”
Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Fabiola, sus manos aferrándose a los reposabrazos de su silla de ruedas hasta que sus nudillos se tornaron blancos.
“¿Cómo puedes ser tan insensible? Papá siempre te quiso más que a nadie. No importa si no hay tumba, pero… ¿ni siquiera una misa le vas a dar? Al menos eso se merece, una despedida digna.”
El rostro de Cynthia se endureció, una arruga profunda formándose entre sus cejas.
“¿No te das cuenta de cómo vivo? Apenas me alcanza para comer. Todo esto es culpa de ustedes por débiles, por regalarle la casa a Aurora como si nada.”
Los sollozos de Fabiola eran su única respuesta, su cuerpo temblando con cada respiración entrecortada.
Cynthia arrojó la urna sobre el regazo de Fabiola y se dio la vuelta, sus pasos resonando con fuerza sobre el piso mientras se alejaba.
Las ruedas de la silla chirriaron contra el suelo cuando Fabiola la siguió apresuradamente.
“¡Espera, Cynthia! Si haces el funeral, te puede hasta convenir.”
Cynthia se detuvo en seco, girándose lentamente. Sus ojos brillaron con un destello de interés.
“¿De qué estás hablando?”
“Pues… papá fue presidente, conocía a mucha gente importante. Van a venir a dar el pésame. Lo que gastes en el entierro lo puedes recuperar y más…”
La desesperación por dinero se reflejaba en cada línea del rostro de Cynthia. Por primera vez en mucho tiempo, sus labios se curvaron en una sonrisa hacia su hermana.
“Vaya, por fin se te ocurre algo útil.”
Aurora contemplaba la invitación al funeral de Gabriel en sus manos cuando Salvador se la arrebató con suavidad, arrojándola directamente al bote de basura. Se acercó por detrás y la envolvió en sus brazos.
“Cada vez que las ves acabas mal. Ya no vale la pena exponerte a sus juegos. Te están invitando al funeral del viejo nada más para sacarte dinero.”
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Capítulo 547
Una sonrisa se dibujó en los labios de Aurora mientras se recargaba contra su pecho.
“Contigo a mi lado ya soy toda una empresaria. No me dan miedo sus trucos.”
Una risa genuina escapó de los labios de Salvador.
“Si es así, te acompaño.”
“Me parece perfecto.”
Aurora decidió no asistir a la cremación. Solo apareció de la mano de Salvador para el funeral.
El salón rebosaba de gente. Los antiguos conocidos de Gabriel se mezclaban con miembros de la familia Córdoba que, por respeto a Isaac, habían venido a presentar sus respetos. El espacio apenas daba abasto para todos los presentes.
Apenas cruzaron la entrada, la escena golpeó a Aurora como una bofetada. Ahí estaba Cynthia, toda vestida de negro, arrodillada frente al ataúd y llorando con grandes aspavientos mientras los presentes intentaban consolarla.
“Ya, Cynthia, los muertos no regresan. No te atormentes así…”
Aurora observaba la actuación con una mezcla de asco y fastidio. Pero Cynthia no se conformó con eso. Al verla entrar, sus ojos se iluminaron con malicia.
“Hermanita, ¿por qué llegaste tan tarde?”
Esa simple palabra bastó para que todos los ojos se clavaran en Aurora. Los murmullos no se hicieron esperar.
“¿Cómo es posible? Se muere tu propio padre y llegas como si fueras una extraña. Qué falta de respeto presentarse a estas horas.”
Un escalofrío recorrió la espalda de Aurora. La rabia comenzaba a burbujear en su interior ante los ataques de gente que ni siquiera conocía la verdadera historia.
Antes de que pudiera defenderse, Salvador dio un paso al frente. La atrajo protectoramente contra sù pecho y enfrentó a los críticos con una mirada que podría haber congelado el infierno.
“¿De qué padre hablan? Mi esposa tuvo que mendigar comida de casa en casa desde los tres años.”
El silencio que siguió fue absoluto.
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