La Directora de mi Histora 6

La Directora de mi Histora 6

Capítulo 6
Rafael tenía una cama instalada en su oficina, una necesidad impuesta por las frecuentes noches en que el trabajo lo mantenía atrapado entre documentos y decisiones. Amelia asintió al escuchar la noticia, aceptando sin resistencia esta ausencia prolongada.
Tras finalizar la llamada, Leonardo abrió con delicadeza la puerta de la sala de reuniones. En su interior, Rafael presidía una mesa rodeada por siete u ocho ejecutivos de rostros tensos. Uno de ellos exponía meticulosamente los aspectos favorables y desfavorables de una posible adquisición, mientras sobre la mesa reposaban dos grandes bolsas con viandas que nadie se atrevía a tocar hasta recibir la autorización tácita de su superior.
-Ya me comuniqué con su esposa -murmuró Leonardo, inclinándose hacia Rafael con discreción absoluta.
-Comamos primero -respondió Rafael con un gesto firme que interrumpió la exposición.
Al instante, todos abandonaron sus posiciones para tomar sus respectivas viandas, conscientes del hambre acumulada tras horas de trabajo incesante.
De regreso en la privacidad de su despacho, Rafael dejó entrever el agotamiento que lo consumía. Se recostó en su sillón ejecutivo y preguntó:
-¿Te comentó algo en particular?
-Su esposa no expresó nada significativo -respondió Leonardo, conteniendo incluso su respiración ante la presencia imponente de su jefe.
Rafael mantuvo su mirada perdida en algún punto indefinido del horizonte.
-¿Preferís comer ahora? -inquirió Leonardo, acercando hacia él la vianda enviada especialmente desde su residencia.
-Comunicame con el presidente de LatinoVisión Inversiones -indicó Rafael con voz inexpresiva.
LatinoVisión Inversiones, pese a su prestigio como una de las productoras cinematográficas más relevantes del mercado, no podía compararse con el imperio del Grupo Peretti, propietario de casi un tercio de las salas de exhibición del país. Lucio Guzmán, CEO de LatinoVisión, anhelaba establecer vínculos con Rafael, consciente de que incluso una mención casual de su parte podría traducirse en beneficios millonarios para la distribución de sus películas.
Al recibir la llamada, Lucio abandonó sin vacilación a los actores y directores con quienes compartía un reservado, buscando un espacio silencioso para atender al poderoso empresario. -Señor Peretti, estoy a su disposición para lo que necesite.
-No hace falta tanta formalidad, Guzmán. Hay un proyecto cinematográfico que me interesa y quiero que lo financiés vos. El porcentaje por intermediación es del veinte por ciento.
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Capítulo 6
“¿Acaso me está ofreciendo dinero en bandeja?”, pensó Lucio, “Un proyecto que despierta el interés de Rafael Peretti no puede ser otra cosa que oro puro”.
-¿Cómo vamos a hablar de porcentajes entre nosotros? ¿De qué proyecto se trata? También me gustaría participar en la inversión.
-Es una producción modesta -respondió Rafael impasible-. Te agradezco el interés, cuando concluya esta fase te invitaré a cenar.
Lucio se apresuró a responder que no era necesario. Interpretó la descripción de “proyecto modesto” como simple modestia de Rafael, pero su sorpresa fue mayúscula al recibir posteriormente el nombre del proyecto por parte del asistente.
-¿”Amor Oculto”? ¿A qué director reconocido pertenece esta producción? No tengo referencias sobre ella.
Amelia terminó su cena con premura y regresó a la intimidad de su dormitorio, examinando con frustración la agenda digital de su celular. Había contactado a todos sus posibles aliados; algunos rechazaron tajantemente cualquier inversión, mientras otros prometieron considerarlo vagamente, sugiriendo contactos adicionales que permanecían fuera de su alcance.
Si nada fructificaba, solo le quedaría recurrir a su plan alternativo: iniciar con una producción exclusiva para plataformas digitales como prueba de concepto.
El repentino sonido de su teléfono interrumpió sus cavilaciones. Amelia respondió inmediatamente.
-¿Directora Córdoba? Soy Valentín Navarro de Cine Naranja. Con mis colegas inversores analizamos la propuesta de tu proyecto “Amor Oculto” y quedamos impresionados. Decidimos realizar la inversión. ¿Tendrías disponibilidad para reunirte y discutir los detalles próximamente?
Valentín era nada menos que el propietario de Cine Naranja. Amelia no esperaba que una producción tan modesta captara la atención de un ejecutivo de su calibre.
-Le agradezco enormemente, señor Navarro. Mañana mismo estoy disponible.
-Perfecto, nos encontramos mañana a las diez de la mañana entonces.
-Allí estaré.
Tras finalizar la comunicación, Esteban elevó su copa para brindar con Valentín.
-Le agradezco profundamente, señor Navarro.
-No es nada -sonrió Valentín-. También siento compasión por la situación del señor Cárdenas y la señorita Córdoba.
Esteban contempló el vino tinto que oscilaba suavemente en su copa.
-Voy a recuperarla.
Capítulo 6
Después de compartir las excelentes noticias con Ivana, Amelia no logró contener su entusiasmo y se dejó caer en el sofá girando como una niña, embriagada de esperanza. Sin demora se dirigió al baño para ducharse y aplicarse un tratamiento facial, determinada a presentarse en óptimas condiciones para su reunión del día siguiente.
A la mañana siguiente, cuando apenas marcaban las nueve, Amelia ya estaba completamente preparada para salir cuando recibió una llamada de su amiga Maite Rosales.
-Ami, ¿es verdad que Esteban volvió a Buenos Aires? ¿Ya te encontraste con él?
La pregunta provocó en Amelia un sobresalto inesperado.
-¿Cómo te enteraste?
Un segundo después, Maite le envió un mensaje por WhatsApp con evidente urgencia:
[¡No solo yo lo sé, lo sabe todo el mundo! ¡Los paparazzi los fotografiaron y ahora son tendencia en todas las redes!]
Amelia sintió que la sangre abandonaba su rostro.
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Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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