Capítulo 244
“Ring, ring, ring.”
El sonido del móvil resonó con urgencia.
Fermín echó un vistazo al móvil, y vio que era una llamada de Petrona.
Con desgano arqueó una ceja y contestó.
Del otro lado del teléfono, se escuchó la voz enfurecida de Petrona. “Fermín, ¿cómo se te ocurre subir esas fotos a internet? ¿Acaso te has vuelto loco?”
Fermín soltó una ligera sonrisa. “Cariño, ¿cómo podría estar loco? Esto es un regalo para ti.
Siempre quisiste que hiciéramos pública nuestra relación, ¿acaso no es esto lo que deseabas?” Petrona estaba furiosa. “Fermín, ya te lo expliqué, esos documentos falsificados no tienen nada que ver conmigo.”
Con un tono perezoso, Fermín le respondió: “¿Ah sí? Cariño, ¿qué tiene que ver eso con los documentos falsificados? Esto refleja todo el amor que siento por ti.”
Petrona, más enfadada, exclamó: “¡Deja de hacerte el desentendido! ¿Así que quieres que ambos perdamos?”
Fermín sonrió y la dijo: “Mi pequeña, te equivocas. En ninguna situación acabamos perdiendo los dos, la única perjudicada serías tú.
Después de todo, para un hombre, ¿quién no tiene un momento de rebeldía? Especialmente para nosotros, los jóvenes herederos ricos. Si no se arma algún escándalo, ni siquiera parecería que somos de la alta sociedad, ¿no crees?”
Fermín lo sabía mejor que nadie.
Este escándalo de fotos sensuales solo afectaba la reputación de Petrona y el Grupo Rubín.
Para él, era completamente irrelevante.
Su compromiso con la heredera de la familia Galán era una alianza estratégica de negocios, donde el amor y el cariño apenas importaban.
Su prometida también era una mujer inteligente que no era capaz de armar un escándalo por algo similar.
Petrona se quedó sin palabras.
Lo que Fermín decía era cierto.
Este tipo de escándalos para una persona como Fermín, un joven heredero adinerado, no significaba nada. En el mundo del espectáculo, abundaban las noticias de jóvenes adinerados que mantenían estrellas.
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Capitulo 244
Al darse cuenta de esto, Petrona se sintió humillada y furiosa.
Sin contenerse, elevó su tono de voz, la cual sonaba aguda y penetrante. “¡Fermín, eres un desgraciado y un hijo de la gran puta! ¡No eres humano!
¡Efectivamente, el hijo de una amante, alguien que no se merece estar en público!”
La expresión de Fermín se enfrió, sus ojos llenos de emoción se volvieron sombríos.
La madre de Fermín, la actual matriarca del Grupo Murillo, fue la amante que se convirtió en la esposa, arrebatando al marido de su hermana.
Cuando Fermín era pequeño, lo que más escuchaba era:
‘Su madre era la amante, él era el hijo de la amante, por lo que su madre era una mujer despreciable, y él también.‘
Estas palabras, después de que su madre se estableciera en su posición, casi desaparecieron.
Pero las palabras de Petrona sin duda reabrieron las heridas más profundas de su corazón.
Como un gato al que le pisaban la cola, Fermín resopló con frialdad.
Con un tono frío, dijo: “Tú también eres una persona despreciable, cuando eras menor de edad, empezaste a seducir a los hombres, abriéndoles las piernas.
Esa noche, ¿te obligué? ¿O fuiste tú, puta, quien se me subió encima?”
“Deberías mirar esas fotos en internet. Tu expresión, tsk, tsk, casi es idéntica a la de esas prostitutas.”
Tras lanzar su diatriba, Fermín cortó la llamada y añadió el número de Petrona a la lista negra.
Con un bufido, lanzó el teléfono al asiento del copiloto, lleno de desprecio.
Quien no respetaba el brindis, acababa siendo castigado.
Se presentó con la cara alzada, esperando ser golpeada.
Había que decir que Petrona, en realidad, era bastante despreciable.
Por otro lado.
Ella, tras ser vilipendiada por Fermín, estaba tan enfurecida que no podía hablar.
Cuando recuperó la compostura y quiso devolverle el insulto, escuchó el tono de ocupado del
teléfono.
Petrona, furiosa, intentó llamar de nuevo a Fermín, puesto que ya tenía preparado un aluvión de insultos para él.
Pero el teléfono simplemente se lo indicaba: “El número marcado está ocupado, por favor inténtelo más tarde.”
¡Fermín la había bloqueado!
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Capítulo 244
Petrona, furiosa, pateó el suelo, impotente.
Conteniendo su ira, salió de su habitación con la intención de bajar a beber agua, pero no
esperaba encontrarse de frente con Máximo.
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