Capítulo 455
-¿Que no eres suficiente para mí? -la voz de Alejandro resonó con un dejo de incredulidad-. ¿En serio crees que por ser divorciada no eres digna? Entonces dime, ¿qué concepto tienes de mí? Tengo más de treinta años y, con mi posición, ¿de verdad piensas que no he tenido mujeres en mi vida?
Su mirada se endureció.
-Para ser franco, he tenido muchas.
La confesión flotó en el aire como el aroma amaderado del mobiliario. Alejandro no era un hombre frívolo, pero conocía las complejidades del mundo que lo rodeaba. Cuando la tragedia le arrebató a su hermano y cuñada, dejándolo al frente del imperio Ortega, apenas era un adolescente. Un muchacho de esa edad, forjando su camino hasta la cima, no podía darse el lujo de ser ingenuo. Había utilizado cada recurso a su alcance, cada oportunidad, cada
conexión.
-En cuanto a que tienes hijos… —hizo una pausa significativa. Precisamente por eso decidí proponerte matrimonio.
Me quedé inmóvil, tratando de descifrar la lógica detrás de sus palabras. ¿Cómo podía ser mi condición de madre un incentivo y no un obstáculo?
-Mi hermano y mi cuñada entregaron su vida por salvarme -continuó, su voz teñida de una antigua pena-. Pudieron abandonarme, pero sacrificaron todo por mí sin dudarlo un segundo. Y aun así, fallé en proteger a sus hijos. Permití que me los arrebataran. Rafa quedó marcado para siempre.
Un destello de dolor cruzó su rostro mientras sus dedos se crispaban sobre la superficie pulida del escritorio.
-Bea jamás conoció un día de verdadera salud y alegría. Cada amanecer dependía de infinitos medicamentos solo para seguir respirando.
-Les debo tanto que no sé si alguna vez podré saldar mi deuda. Sin ellos, yo no estaría aquí. Todo lo que poseo les pertenece a ellos.
Sus siguientes palabras cayeron como piedras en un estanque quieto:
-Después de recuperar a Rafa, me sometí a una vasectomía. Nunca tendré hijos propios. Sé de tu deseo de ser madre; incluso consideraste la inseminación artificial.
La revelación me dejó sin aliento. Alejandro continuó, su voz suavizándose:
-Si no tuvieras hijos y yo no pudiera dártelos, jamás me atrevería a estar contigo. No soportaría que mi limitación te privara de la dicha de la maternidad.
El peso de sus palabras llenó la habitación. Este hombre, que muchos consideraban implacable, que antes conseguía sus objetivos sin importar el costo, ahora se mostraba vulnerable ante mí. Con cada gesto, con cada decisión, pensaba primero en mi bienestar. Si
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Capitulo 455
algo podía causarme incomodidad, se detenía.
-Que tengas hijos no es un impedimento -sus ojos buscaron los míos-. Al contrario, siento que el destino está conspirado para unirnos.
-No pienses que por mi condición merezco algo mejor. Es verdad, tengo dinero, pero todo es para Rafa y Bea.
Un suspiro escapó de sus labios antes de añadir:
-Para ser claro: al estar conmigo, no tendrás derecho a mi patrimonio. Así que, siendo honestos, no es que tú no seas suficiente para mí, sino que yo no soy suficiente para ti.
“Qué curioso“, pensé, “este hombre que muchos temen y respetan, está aquí, exponiendo sus vulnerabilidades“.
Su devoción por sus sobrinos era absoluta. Sin mi presencia en su vida, habría renunciado al matrimonio para siempre, todo por garantizar el futuro de Rafa y Bea. Aquellas palabras severas que una vez dirigió a Rafael, amenazando con abandonarlo si no progresaba, eran solo una estrategia para forjar su carácter.
-Por supuesto, eso sería después de mi muerte -aclaró con voz serena-. Mientras estemos juntos y yo respire, les daré a ti y a los niños lo mejor.
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Se levantó de su asiento y caminó hacia el ventanal, donde la ciudad comenzaba a encender sus primeras luces.
-Luz, dejando los sentimientos a un lado y hablando puramente de las circunstancias actuales, creo que soy tu mejor opción.
Se giró para mirarme directamente.
-No tomes esta propuesta de matrimonio como algo definitivo. Considéralo más bien un acuerdo de conveniencia. Cásate conmigo para que todos crean que el bebé es mío. Cuando nazca, si desarrollas sentimientos hacia mí, continuamos juntos, ofreciendo a los niños una familia completa.
La luz de la ciudad creaba un halo alrededor de su silueta mientras concluía:
-Y si no llegas a quererme, nos divorciamos. Siempre serás libre de elegir. Este matrimonio no solo garantizará que el bebé nazca sin complicaciones, también ayudará a que Rafa te supere definitivamente. Es un acuerdo donde todos ganan.
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