Cicatrices de Novela 372

Cicatrices de Novela 372

Capítulo 372 

La esperanza iluminó el semblante de Simón como un rayo de sol atravesando nubes de tormenta. Sus ojos, antes nublados por la desesperación, brillaron con renovada determinación. Había encontrado una salida al laberinto emocional que nos aprisionaba

El pequeño se alejó con pasos tambaleantes, persiguiendo su pelota sobre el césped recién cortado. La brisa veraniega arrastraba el aroma dulzón de las buganvilias cercanas

-Luz -murmuro Simón con voz suave, te llevaré al aeropuerto. Dejemos que el tiempo se encargue de todo. Como te prometi, si no hay asuntos pendientes, me mantendré alejado. Permitamos que los días suavicen estas heridas

-Todo cambia tan rápidoLo que no podemos resolver ahora, tal vez el tiempo lo transforme. Quizás entonces logremos 

sanar

Rogarle a Simón que abandone su obstinación es como pedirle al mar que detenga sus olas, pensé mientras consultaba la hora en mi reloj. El tiempo apremiaba

-No es necesario que me lleves -respondí con firmeza-. Mi chofer está esperando

Sin más palabras, esquivé su presencia y me refugié en la seguridad de mi auto. A través del cristal polarizado, observé cómo Simón, lejos de marcharse, seguía nuestro vehículo como una sombra persistente

Las responsabilidades de los Ayala lo mantenían sumergido en un torbellino constante de obligaciones. El tiempo que podía dedicarme era escaso, como gotas de agua en el desierto. Después de escoltarme hasta el aeropuerto, partió con prisa, sin necesidad de que se lo pidiera

En la exclusiva sala VIP, apenas me había acomodado para revisar los datos experimentales que ocupaban mis 

pensamientos durante el trayecto, cuando la violencia estalló sin aviso. Un líquido frío y pegajoso impactó contra mi rostro, y antes de poder reaccionar, sentí un tirón brutal en mi cabello

-¡Maldita resbalosa! -bramó una voz desconocida-. ¿Y todavía te atreves a decir que no eres la amante? Si no lo eres, ¿quién te trajo aquí

-¿Tan desesperada estás que tienes que meterte con un hombre casado

Con la cabeza forzada hacia atrás, enfrenté el rostro contorsionado por la ira de una mujer que jamás había visto. Sujeté su muñeca y apliqué presión hasta que sus dedos soltaron mi cabello. Con un movimiento preciso, mi pie impactó en su pierna, obligándola a caer de rodillas

Contemplé mi blusa manchada y mi celular salpicado de jugo con una mezcla de frustración y auto decepción. Los meses en el laboratorio me han vuelto lenta, me reproché internamente. Antes habría esquivado ese ataque sin problema. -¿Cómo te atreves a golpearme, maldita zorra?! 

Los chillidos histéricos de la mujer atrajeron al personal de seguridad. Cuando intentó abalanzarse nuevamente sobre los guardias la detuvieron

-¿Por qué me frenan a mi?! ¡Deberían ayudarme a darle su merecido a esta cualquiera

-Descarada! ¿Sabes que Israel está casado y aun así te revuelcas con él? ¡No tienes dignidad

-¡Por tu culpa perdió a su bebé nuestra Carla

Sus palabras revelaron su identidad: una aliada de Carla. Mi expresión se endureció como granito

-No soy la amante de nadie -pronuncié cada palabra con precisión quirúrgica. Y la pérdida del bebé no tiene relación conmigo. Cuida tus acusaciones, o presentaré cargos por difamación

-Si no eres su amante, ¿quién te trajo entonces? ¿Israel? ¿O acaso fue tu difunto esposo Simón, que ya es polvo en una tumba

Simón está vivo, queria gritarle. Las palabras ardían en mi garganta, pero debían permanecer enterradas

-Vamos! Si ese hombre no es Israel y no eres su amante, entonces quién es

-Tu silencio te delata, zorral 

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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