Capítulo 9
Tomás apretó los puños antes de tranquilizarse y girarse para saludar.
Luis finalmente pareció satisfecho. Se quitó el traje mientras observaba la casa, que estaba tan tranquila que daba miedo. ¿Por qué no veo a Ana y a Rocío? ¿No le dieron el alta esta mañana?
-No estoy seguro.
Luis miró a Tomás y luego al empleado que estaba a su lado. -¿Ana y Rocío aún no han regresado?
El empleado respondió con cautela: -La señora Ana salió esta mañana, pasó por la habitación de la señorita Rocío para recoger algunas cosas y desde entonces no ha vuelto.
Tomás estaba intrigado.
Luis hizo una pausa mientras se desabrochaba la corbata y habló, enfadado. -Ana está sobrepasando los límites para alguien de su edad. ¿No puede dejar de lado esas bobaditas? ¿ Ahora incluso se lleva a Rocío y se va de la casa? ¿Está tratando de desafiarme?
Laura, al conocer la situación, entendió inmediatamente lo que Luis quería decir.
Rápidamente fingió comprensión y habló en defensa de Ana: -Luis, Ana solo estaba molesta en ese momento. Tal vez, en un par de días vuelva con Rocío. Por favor, no te enojes con ella. No dejes que, por mi culpa, su relación se vea afectada.
-Siempre tan comprensiva.- Luis le dedicó una sonrisa, pero, se vio molesto cuando Ana fue mencionada. ¡Creo que ha vivido demasiado bien y por eso se comporta de manera tan desmesurada!
Tomás no quería seguir viendo eso, le parecía desagradable. Justo cuando pensaba en irse, Luis lo miró a él.
-Tomás, mañana lleva a Carmen contigo a Ríoalegre en un viaje de negocios. Ya hice que mi secretaria reservara los boletos. Pásenla bien unos días allí y asegúrate de regresar antes de la fiesta de compromiso.
Tomás, por mero instinto, rechazó la idea. -Todavía hay cosas que preparar para el
compromiso…
-No te preocupes por eso, yo me encargaré de todo.- La voz de Luis no admitía un rechazo.
Tomás sabía que no podía negarse, así que no tuvo más opción que aceptar.
Capitulo 9
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Ana dejó a Rocío y condujo directamente de regreso a la oficina.
Se sentó en su silla y tomó una fotografía de cuatro personas. La miró y se llenó de nostalgia al ver el amor que había capturado esa foto.
En la imagen, ella era mucho más joven, en esos tiempos en que su hermana y su cuñado aún vivían y antes de casarse con Luis. Su cara estaba iluminada por su sonrisa, y sus ojos
reflejaban pura
felicidad.
¿Pero, ahora qué?
Ana volteó la cabeza para mirar su reflejo en el ventanal. Su cara cansada y sus ojos, llenos de tristeza y agotamiento, apenas se parecían a los de aquella mujer de la foto.
Hubo un instante de desconcierto, como si no reconociera a la persona que veía.
Las lágrimas cayeron, golpeando el marco de vidrio del álbum. Ana reaccionó y limpió
cuidadosamente el marco.
Mirando la cara de su hermana Elena en la foto, dejó de fingir ser fuerte y pasó suavemente los
dedos sobre la foto.
-Elena, no supe proteger a Rocío… lo siento.
-¿Debería haberme casado con la familia López? ¿Debería haber insistido en mantener esta empresa? Rocío ha sufrido tanto conmigo en esta familia…
-Solo quería preservar todo lo que dejaste. ¿ me equivoque en serio?
El silencio inundó la oficina.
La única persona que podría haberle respondido ya no estaba.
De repente, Ana recordó la primera vez que conoció a Elena.
No sabía ni de dónde venía, solo sabía que ese año el viento era feroz y la nieve era tan fría que podía matarte. Fue Elena la que la recogió y le dio un hogar.
Ese fue el momento más feliz de su vida.
En ese entonces, Ana pensó que la felicidad sería eterna, pero,lo que llegó primero fue la
noticia de la muerte de Elena y su esposo.
Ana fijó su mirada en esa cara tierna. Las lágrimas inundaron sus ojos. -Elena, desde que te fuiste, todos me tratan mal. Y Rocío… ¿qué debería hacer?
¿Un divorcio? ¿Abandonar la empresa para ayudarle a Rocío?
La única respuesta fue el silencio de la habitación.
Capitulo 9
La mirada de Ana se volvió una de impotencia mientras pasaba sus dedos sobre la fría
fotografía.
Aunque estaba callada, su anhelo parecía resonar con una intensidad abrumadora.
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