Capítulo 84
La mandíbula de Gabriel se tensó ligeramente antes de responder. Sabía que sus siguientes palabras podrían desencadenar la ira de su jefe.
-La señora fue a escalar con la señorita Aranda y el señor Aranda
Romeo entrecerró los ojos, sus dedos tamborileando sobre el reposabrazos de su silla de cuero
italiano.
-Investiga qué ha estado haciendo David desde que regresó.
La imagen de Irene sonriendo junto a David se había quedado grabada en su mente como una espina. Hacia tanto que no la veía sonreír así… esa expresión luminosa y genuina que alguna vez había sido solo para él. La había dado por sentado, como todo lo relacionado con ella.
Gabriel carraspeó suavemente antes de continuar.
-Además de tomar las riendas de la familia Aranda, el señor David también dirige Estudio
Pixel & Pulso.
Romeo frunció el ceño. La información no era nueva, Gabriel había investigado a David tan pronto supo que Irene había entrado a trabajar ahí. El estudio lo había cofundado David tiempo atrás, así que inicialmente no pareció relevante. Pero ahora, con David apareciendo en la vida
de Irene…
Sus ojos oscuros se entrecerraron peligrosamente mientras las piezas encajaban en su mente.
-¿Diseño de interiores?
De repente, la imagen de Irene con ropa de trabajo la última vez que la vio cobró un nuevo significado. La tormenta en sus ojos se intensificó.
-¿irene está trabajando?
Gabriel desvió la mirada hacia la ventana del auto.
-Ya lo habíamos detectado antes, pero usted descartó la información.
Una risa amarga escapó de los labios de Romeo. Así que Irene no había ido a provocarlo esa noche. Había ido después del trabajo… Por eso sus lágrimas, por eso se había sentido tan ultrajada ante su contacto.
Sus nudillos se tornaron blancos al apretar los puños. La luz de neón que se filtraba por la ventana proyectaba sombras danzantes sobre su rostro contorsionado por la ira.
-Que ninguna compañía de diseño la contrate. Y eso incluye a Estudio Pixel & Pulso.
La imagen de David apareciendo como el caballero de brillante armadura para rescatar a Irene le revolvió el estómago.
-Vigílalos.
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Capitulo 84
¿Había sido demasiado indulgente? Debió haberle mostrado su verdadero poder, hacerle entender que con un simple movimiento podía destruirla. Y ese USB… tenía que recuperarlo. La haría rogar, la haría arrastrarse…
La ira nublaba su juicio, haciendo que incluso él, siempre calculador y frío, perdiera los estribos. No era que le importara tanto Irene – era solo una mujer después de todo. La había traído a su vida buscando tranquilidad, pero se había convertido en una molestia. ¿Cómo no iba a
afectarle?
-Regresemos a la oficina. Hay trabajo pendiente.
Gabriel no se atrevió a protestar. Giró el volante en la calle desierta, enfilando hacia Alquimia Visual.
Durante dos días, la empresa entera sufrió su mal humor. Solo Inés mantenía su usual desenvoltura al tratar con él.
La mujer se recargó contra el marco de la puerta de su oficina.
-Romeo, voy a ver a un diseñador de interiores para tomar unas medidas. ¿Me acompañas?
Sin despegar la vista de sus documentos, Romeo respondió cortante;
-No.
Inés se deslizó en la silla frente a su escritorio.
-¿Qué te traes estos días? Andas de un humor… Si sigues así vas a enfermarte. Ven conmigo, después te invito a cenar. Te hace falta relajarte un poco.
Romeo detuvo su trabajo por un instante. Una sonrisa despectiva se dibujó en sus labios.
-Está bien.
No permitiría que Irene siguiera afectándolo. No lo merecía.