Al Mal esposo 77

Al Mal esposo 77

Capítulo 77 

Las miradas de Inés y Lisa se cruzaron por unos instantes cargados de significado antes de que Lisa tomara la iniciativa de las presentaciones

-Les presento a mi asistente, Irene

Una sonrisa dulce, casi angelical, floreció en el rostro de Inés al encontrarse con la mirada de 

Irene

-Ah, pero si eres

Se incorporó con una calidez estudiada mientras Irene permanecía inmóvil, sus dedos apretando inconscientemente los documentos que sostenía. El rostro desconcertado de Lisa revelaba que, aunque conocía a Inés, no tenía idea de la conexión entre ambas mujeres

Qué pequeño es el mundo, pensó Irene con amargura. Siempre tropezando con Romeo o con Inés. ¿Coincidencia? La vida le había enseñado que las casualidades rara vez existían

La confusión tensó las facciones de Lisa

-¿Ya se conocían

-Por supuesto que

-No, para nada

Las respuestas contradictorias chocaron en el aire, cargando el ambiente de una tensión casi palpable. Inés, lejos de inmutarse, soltó una risita despreocupada

-La vi una vez en la entrada de un restaurante con mi novio, y luego ella le llevó unos papeles a su oficina. Pero parece que no me tiene presente

El novio. Romeo. Las palabras flotaron en el aire como dagas envenenadas. Inés cruzó los brazos, su sonrisa transformándose en una mueca provocativa que desafiaba abiertamente a Irene. La situación rayaba en lo absurdo: Inés recordaba cada encuentro con detalle milimétrico, pero se hacía la desentendida en la oficina de Romeo

El matrimonio secreto de Irene y Romeo se desmoronaba, y ella no quería provocar más escándalos cuando el divorcio estaba tan cerca

-Qué buena memoria tiene, doña Núñez

La sonrisa de Irene era pura cortesía profesional mientras tomaba asiento, lista para centrarse en el trabajo. Su respuesta, como golpear una almohada, no pareció afectar en lo más mínimo 

a Inés

Una vez todos acomodados, Lisa retomó el hilo profesional

-Doña Núñez, ¿tiene alguna idea específica para la decoración

-Como mi novio viene seguido, quiero que todo sea a su gusto. Le encantan los tonos oscuros

Capítulo 77 

Inés procedió a detallar sus requisitos para la recámara principal y el estudio. Mientras Lisa preguntaba sobre paletas de color y materiales, la pluma de Irene se mantenía inmóvil sobre el papel en blanco

-Doña Núñez, me gusta apoyar a los nuevos talentos. ¿Le parecería que Irene se encargue del proyecto de su casa

Las palabras de Lisa sacaron a Irene de su trance. Antes de que pudiera intervenir, Inés se adelantó con presteza

-Por supuesto. Soy de las quedisfrutan dando oportunidades, siempre y cuando la señorita Llorente sepa aprovecharla

-Entonces procedamos con el anticipo

Lisa extrajo un contrato de su carpeta

-Es política de la empresa solicitar un depósito inicial. Después coordinaremos una visita para tomar medidas y presentarle el diseño preliminar. Haremos todos los ajustes necesarios hasta que quede completamente satisfecha, y entonces firmaremos el contrato definitivo

Inés extrajo una tarjeta negra de su bolso y la deslizó con estudiada casualidad hacia Irene

-No hace falta tanta explicación, confío en ustedes. Adelante con el cargo

Irene reconoció al instante aquella tarjeta que tantas veces había visto en la cartera de Romeo. Cuando necesitaba hacer gastos extraordinarios, tenía que pedírsela expresamente, y él siempre le recordaba devolverla de inmediato. Para ella, esa tarjeta había sido prácticamente un objeto sagrado. Ahora, la tarjeta de su esposo estaba en manos de otra mujer

-¡lrene

La voz de Lisa la sacó de sus pensamientos, indicándole que procesara el pago. 

Inés ladeó la cabeza con fingida preocupación

-¿Está todo bien, señorita Llorente? La noto algo distraída

Irene contempló la tarjeta unos segundos más antes de tomarla

-¿Esta tarjeta es personal de usted, doña Núñez

-No, es de mi novio

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