Al Mal esposo 62

Al Mal esposo 62

Capítulo 62 

Sobre la cabecera de la cama descansaba una fotografía que capturaba un momento que nunca existió. Irene la había editado cuidadosamente, ya que fuera del acta de matrimonio, no tenían ni una sola foto juntos. Una realidad que ahora le parecía dolorosamente reveladora

En la imagen, Romeo lucía impecable en su traje negro, sus rasgos cincelados proyectando esa frialdad que lo caracterizaba. Sus ojos, aunque hermosos, miraban a un punto indefinido, como si incluso en una fotografía editada se negara a conectar con ella

Irene se había retratado con un vestido blanco inmaculado, el rostro limpio sin una gota de maquillaje, emanando una inocencia que ahora le provocaba una mezcla de vergüenza y fastidio. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Esa imagen era la perfecta representación de su matrimonio: ella intentando crear una ilusión de cercanía con un hombre que siempre estuvo a kilómetros de distancia

Sus dedos recorrieron el borde de la fotografía, deteniéndose en la línea invisible que separaba las dos figuras. Era tan fácil dividirla, tan natural como el distanciamiento que siempre había existido entre ellos. Con un movimiento preciso, cortó la imagen por la mitad

La parte donde ella miraba a Romeo con adoración terminó en el bote de basura, un acto simbólico que le provocó una extraña sensación de liberación. La mitad con el rostro de Romeo regresó al marco, como un recordatorio de lo que estaba dejando atrás

Media hora después, arrastraba su maleta fuera de la casa. El auto que la familia Llorente le había dado seguía ahí, como una última conexión con su vida anterior. El rugido del motor al arrancar le sonó a despedida

La ventana entreabierta dejaba entrar el viento frío de la noche, que jugaba con su cabello desordenándolo. Se sentía hecha un desastre por fuera, pero por dentro experimentaba una claridad que nunca había conocido

Aunque su determinación de divorciarse era firme como el acero, los recuerdos con Romeo se proyectaban en su mente como una película antigua que se negaba a terminar. No quería la compañía reconfortante de Natalia; esta vez necesitaba enfrentar sus demonios en soledad

Escogió un hotel de ambiente agradable para pasar la noche. Mañana comenzaría la búsqueda de un departamento cerca del Estudio Píxel & Pulso. En medio del caos emocional que la consumía, su mente trabajaba con una precisión casi quirúrgica, organizando cada detalle de su nueva vida

Su aparente serenidad tenía un secreto: además de las gestiones necesarias para encontrar departamento y hacer pagos, mantenía su celular en modo avión, creando una burbuja protectora contra el mundo exterior

Encontró un departamento de dos recámaras en una colonia tranquila cerca del estudio. Cuatro mil al mes, con tres meses de depósito por adelantado. Después de la mudanza y comprar lo indispensable, sus ahorros se habían reducido a ocho mil pesos, apenas lo suficiente para sobrevivir un mes. Por fortuna, comenzaría a trabajar la semana siguiente

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19:39 

Capítulo 62 

Cuando finalmente todo estuvo en orden, encendió el celular. La pantalla se iluminó con una cascada de notificaciones. Natalia, preocupada por su silencio, había inundado su WhatsApp con mensajes. Le envió un mensaje breve con su nueva ubicación, una rama de olivo digital. para su amiga fiel

Entre las notificaciones, el nombre de Yolanda aparecía con insistencia. Llamadas perdidas y mensajes que destilaban una mezcla de manipulación y reproche

-¿De verdad vas a dejar a tu hermano a su suerte

-¡Si tu papá se pone pesado, yo no puedo hacer nada por detenerlo

-¿Para esto te criamos más de veinte años? ¿Nomás para que nos des la espalda

-Sin los Llorente, ¿crees que hubieras podido casarte con un Castro? ¿Tener la vida que 

tienes

-Tu papá está que se lo lleva la fregada, ¿quieres matarlo del coraje o qué

La falta de respuesta había empujado a Yolanda al límite. Los mensajes de voz se sucedían uno tras otro, su tono oscilando entre la furia y el melodrama, acusando a Irene de ingratitud. Las palabras airadas daban paso a sollozos estudiados, lamentaciones sobre lo dura que había sido su vida con los Llorente. Justo cuando empezaba a tener algo de prestigio, Irene lo arruinaba todo, provocando que César la humillara por haber criado a una hija sin valor

En el fondo, Irene sabía que Yolanda había sido buena con ella a su manera. Sin embargo, al escuchar sus quejas, no sentía ni un ápice de culpa. De hecho, la idea de cortar definitivamente con esa relación le resultaba casi liberadora. ¿La convertía eso en una persona 

sin corazón

Dejó los mensajes de Yolanda sin responder, las palabras adecuadas negándose a formarse en 

su mente

El timbre resonó de repente en el silencio del departamento, sobresaltándola. Se acercó a la puerta con pasos cautelosos, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba por la mirilla. Solo alcanzó a distinguir una nuez de Adán que conocía demasiado bien, una camisa blanca impecable y una corbata azul marino que había visto esa misma mañana

Un escalofrío le recorrió la espalda. Según sus cálculos, Romeo debería estar regresando de su viaje de negocios de dos días. Su presencia aquí significaba que la había encontrado mucho antes de lo previsto

Se mordió el labio inferior, conteniendo el temblor que amenazaba con apoderarse de su cuerpo. Después de unos segundos de silencio que se sintieron eternos, respiró profundo y abrió la puerta. 

10:30 

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Score 9.9
Status: Ongoing
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