Capítulo 284
No había duda alguna. Las imágenes de la vigilancia y las fotografías mostraban claramente a
Romeo con Inés.
Begoña se levantó de golpe al ver que su hijo ni siquiera intentaba defenderse.
-¡Romeo! ¿Qué significa todo esto?
-¡Santo cielo! -Milagros golpeó su muslo con frustración. Tu padre era un Don Juan, pero tú… ¡resultaste peor que él!
Ismael, siempre el mas templado de la familia, intentó mediar la situación.
-Mamá, Milagros, no nos precipitemos. Aún no hemos escuchado toda la historia
Sus palabras solo lograron desviar la furia de ambas mujeres hacia él, quienes comenzaron a reprocharle su ausencia en la crianza de Romeo…
Irene mantenía los ojos fijos en Romeo, sus dedos arrugando nerviosamente el borde de su falda. En el fondo de su corazón, guardaba una última esperanza de que él, al ver las evidencias, intentara al menos explicarse. Una excusa, por pequeña que fuera, indicaría que en su conciencia existía algo de remordimiento.
Pero Romeo solo frunció el ceño, su mandíbula tensa revelando una furia contenida. No por la culpa, sino por haber sido descubierto.
-Abuela, papá, mamá, les explicaré todo esto su voz sonaba controlada, casi fría.
En un movimiento brusco, guardó el celular en su bolsillo y se acercó a Irene. La tomó del brazo, levantándola del sofá.
-Vamos a hablar en casa.
La resistencia de Irene fue inútil contra la fuerza de su agarre. La arrastró fuera de la villa hasta su Maybach, prácticamente empujándola hacia el asiento del copiloto. La puerta se cerró con un golpe que resonó como una sentencia.
Romeo rodeó el auto y ocupó el asiento del conductor. El motor rugió bajo su pie impaciente en el acelerador. El auto se alejó de la casa a toda velocidad, incorporándose bruscamente a la
carretera.
En el camino serpenteante, el Maybach volaba. Irene se aferró al asa de seguridad, sus nudillos blancos por la fuerza del agarre.
-¡Si hubieras firmado el divorcio antes, no habría tenido que exponer tu infidelidad frente a tu
familia!
Una risa amarga escapó de los labios de Romeo. Así que todas sus acusaciones de infidelidad se reducían a esto.
-Irene, no me voy a divorciar–su voz sonaba peligrosamente controlada–.,Pero puedo
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Capitulo 284
conseguirte al mejor abogado de Puerto del Oeste. Presenta estas fotos y videos como
evidencia, veamos si logras probar el adulterio. Si lo consigues, Romeo dejará la familia Castro sin nada. ¡Todo para ti!
Irene sintió que le faltaba el aire. Después de un momento de silencio tenso, respondió:
-No sabría qué hacer con la familia Castro.
La mirada que Romeo le dirigió estaba cargada de desprecio.
-¿Quién te dio el valor de pensar que podrías ganar?
-No se trata de ganar o perder el cansancio se filtraba en la voz de Irene-. Todo este escándalo no nos beneficia a ninguno. ¿Por qué no simplemente divorciarnos en buenos
términos?
Ahora que todo estaba expuesto, la relación entre él e Inés ya no podría ocultarse. ¿Por qué seguía resistiéndose?
-Podemos divorciarnos -la severidad en su mirada se intensificó. Pero antes, hay que aclarar esta acusación de infidelidad. De otro modo, ni siquiera podré dar la cara ante mi familia.
-¿Estás diciendo que no me fuiste infiel?
-¡Por supuesto que no!
Romeo tomó el celular de Irene, reenvió las fotos a Gabriel y marcó su número. La respuesta fue inmediata.
-Señora, sobre esas fotos y videos, no se preocupe…
-Soy yo -lo interrumpió Romeo-. Alguien envió este material anónimamente al celular de la señora. Investiga a fondo. Necesito respuestas inmediatas.
-¡Entendido! -la voz de Gabriel tembló al reconocer la gravedad de la situación.
El silencio volvió a invadir el auto como una presencia tangible. Irene bajó un poco la ventanilla, dejando que el aire frío la ayudara a mantener la claridad mental. La certeza y firmeza en la voz de Romeo no eran más que otra máscara. Después de todo, si realmente quisiera saber el origen de las fotos, solo tendría que preguntarle a Inés.
-No necesitas probar nada su voz sonaba distante-. Te creo.
Romeo frunció el ceño, lanzándole una mirada de reojo.
-Entonces, digamos que nos divorciamos porque no nos llevamos bien -Irene cedió, dispuesta a cambiar la razón del divorcio. No tenía sentido seguir forzándolo a probar algo cuando ambos conocían la verdad. Solo desperdiciarían más tiempo.