Capítulo 26
La realidad golpeó a Irene como un cubetazo de agua fría: la relación de Romeo con Inés era demasiado turbia como para que cometiera la torpeza de exponerla. Por supuesto que ella no sería tan ingenua como para mostrar ese tipo de debilidad frente a otros.
Un dolor punzante atravesó sus sienes mientras masajeaba su cabeza con movimientos circulares. Jamás se había enfrentado a una situación tan retorcida, tan destructiva. Sus pensamientos se arremolinaban en su mente como hojas en medio de un vendaval.
Después de meditarlo unos minutos, sus dedos se movieron con decisión sobre la pantalla del celular para bloquear aquel número desconocido. No podía seguir recibiendo ese tipo de fotos y videos que solo conseguían destrozar la fortaleza que tanto trabajo le había costado
construir.
Se marchó sin decir una palabra, aunque eso le costó después un regaño de Milagros. Por fortuna, Inés intervino para calmar las aguas, evitando que el asunto escalara.
Los siguientes dos días los dedicó a prepararse para una entrevista de trabajo programada para el lunes. Poco a poco, la ansiedad fue cediendo terreno ante la determinación de estar lista para esa oportunidad.
El lunes, cuando el reloj marcaba las diez de la mañana, Irene cruzó las puertas de Blueprint Creativo. La recepción olía a café recién hecho y esencia de vainilla.
El recepcionista levantó la vista de su computadora.
-¿En qué puedo ayudarla?
Irene explicó el motivo de su visita, manteniendo un tono profesional a pesar del nudo en su estómago.
El joven consultó algo en su pantalla antes de dirigirse a ella nuevamente.
-¿Me puede decir su nombre, por favor?
-Irene.
El recepcionista, que había estado revisando una pila de currículums sobre su escritorio, se detuvo abruptamente. Sus ojos se movieron nerviosamente entre la pantalla y el rostro de Irene.
-Señorita Llorente, lo siento mucho, pero el puesto de asistente de diseño ya ha sido ocupado.
Irene echó un vistazo discreto a los currículums desperdigados sobre el mostrador. En ese preciso momento, un joven que apenas parecía haber salido de la universidad se acercó con paso apresurado.
-¡Buenos días! Vengo por la entrevista del puesto de asistente de diseño.
Capitulo 26
El recepcionista intercambió una mirada incómoda con Irene antes de verificar el nombre del recién llegado y entregarle una tarjeta de acceso.
La sangre de Irene hervía, pero su voz permaneció serena.
-¿Podría saber el motivo del rechazo?
Desde el viernes anterior, cuando varias empresas la habían rechazado sin explicación aparente, una sospecha inquietante había comenzado a formarse en su mente.
El recepcionista se removió en su asiento, evidentemente incómodo.
-Señorita Llorente, no quisiera ponerla en una situación complicada, pero son órdenes de arriba -hizo una pausa, como midiendo sus siguientes palabras-. Para serle honesto, viendo su currículum, usted está mucho más calificada que los recién egresados. La empresa no tendría razón para no contratarla. ¿No ha considerado si tal vez… ofendió a alguien?
Irene guardó silencio por unos instantes, procesando aquellas palabras. Después de agradecer al recepcionista, salió del edificio de Blueprint Creativo con paso firme pero la mente
turbulenta.
No lograba discernir si aquello era una simple excusa del recepcionista para librar de responsabilidad a la empresa o si había algo más. ¿Ofender a alguien? ¿Ella? Los últimos años los había pasado prácticamente recluida en casa, orbitando alrededor de Romeo como un satélite cautivo, sin apenas interactuar con otras personas.
Romeo.
Sus cejas se fruncieron involuntariamente al considerar esa posibilidad. ¿Podría él estar detrás
de todo esto?
Después de darle vueltas al asunto sin llegar a ninguna conclusión, decidió seguir con su plan original: visitar Estudio Píxel & Pulso. Si allí también encontraba puertas cerradas, buscaría la manera de confirmar sus sospechas sobre Romeo.
Mientras esperaba el autobús que la llevaría a su siguiente destino, su celular vibró. Era una llamada del departamento de personal de Estudio Píxel & Pulso.
-Buenos días, ¿hablo con la señorita Llorente?
Irene se acomodó un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja, dando la espalda al sol abrasador que caía sobre la parada del autobús.
-Sí, ella habla.
-Le llamo del departamento de personal de Estudio Pixel & Pulso. Disculpe la molestia, pero ¿sería posible posponer su entrevista tres días?
Las pestañas de Irene temblaron mientras una sonrisa amarga se dibujaba en sus labios.
-¿Es realmente un aplazamiento o están tratando de hacerme desistir por cansancio?
Un silencio tenso se extendió por la línea antes de que la voz respondiera.
21:47 L
Capítulo 26
-Es solo un aplazamiento, señorita Llorente. Esta mañana nos informaron que el departamento de diseño pasará a ser gestionado por el socio del señor Escobar, el presidente Aranda, quien regresa al país en tres días. Él mismo desea realizar su entrevista.
La explicación sonaba razonable. De cualquier manera, Irene no tenía más opciones que
esperar.
-De acuerdo, gracias.
Durante los dos días siguientes, Irene encontró refugio en el piano del restaurante de comida occidental de Natalia. Las melodías fluían de sus dedos como un río de emociones contenidas, ayudándola a mantener la cordura.
El miércoles llegó con la velocidad de un parpadeo: el día acordado para divorciarse de Romeo. Al ver el mensaje de Gabriel proponiendo encontrarse a las nueve en la oficina del registro civil, una inquietud profunda se instaló en su pecho. ¿Ya había transcurrido una semana desde que había pedido el divorcio? Se sentía desorientada, incapaz de recordar con claridad cómo había pasado los últimos días. En su mente solo giraban, como un carrusel macabro, las dos ocasiones en que había visto a Romeo, ambas veces con Inés.
3/3 TOTENO MONE