Al Mal esposo 256

Al Mal esposo 256

Capítulo 256 

La mirada de Inés no se despegaba de Irene. Si descubría que alguien movía los hilos desde las sombras, no dudaría en usar su carta de veto especial para eliminarla de la competencia. Ese as bajo la manga no solo le permitiría sacar a Irene del juego sin condiciones, sino también asegurar su propio avance

Con Romeo acompañándola al evento en vivo de Design Space y David presente en el lugar, Inés sabía que debía actuar con cautela. Su única esperanza era que Irene no pudiera resistir el escrutinio implacable de Cecilia, conocida en el medio como la exterminadorapor su capacidad para descubrir fraudes

Entre la multitud de participantes, una mirada penetrante se clavó en Irene con tal intensidad que le fue imposible ignorarla. Al buscar su origen, sus ojos se encontraron con los de Cecilia. Había escuchado historias sobre ella, pero verla en persona era otra cosa. Sus ojos oscuros la estudiaban como un halcón a su presa, evaluando cada detalle de su presencia

El corazón de Irene latía con fuerza mientras mantenía una sonrisa cortés, un gesto automático nacido de años de entrenamiento social. Después de ese breve intercambio de miradas con 

Inés, la situación se volvió cristalina en su mente

Su trabajo encabezaba la lista de participantes. La obra apareció en la pantalla principal, firmada con su nombre artístico: Lily. Los reporteros la rodearon como abejas a la miel, sus cámaras y micrófonos enfocados exclusivamente en su creación

Dos horas después, Irene sostenía entre sus manos temblorosas la invitación para la tercera ronda del concurso. En tres días tendría que volver a este mismo hotel para competir en un evento a puerta cerrada. El timing era perfecto: justo cuando terminara la tercera ronda, se cumpliría el mes de enfriamiento de su divorcio

Si logro pasar esta prueba, pensó mientras sus dedos acariciaban el borde del sobre, podré enfrentar la cuarta ronda siendo una mujer libre. Sin ataduras con Romeo, sin Inés complicando todo.” 

Con una sonrisa genuina iluminando su rostro, se despidió educadamente y se dirigió hacia la fila de taxis

Desde su RollsRoyce estacionado, Romeo observaba cada uno de sus movimientos. Sus labios se tensaron en una línea dura mientras la veía alejarse. El diseño de Irenelo había visto, y era más que no está mal. Una sensación de pérdida de control se arrastraba por su pecho como una serpiente venenosa. Ella estaba escurriéndose entre sus dedos

La presentación del diseño había causado revuelo. Era evidente que el talento de Irene superaba por mucho sus estimaciones despectivas

Inés salió del hotel con pasos apresurados. Sus tacones resonaron contra el pavimento mientras abría la puerta del copiloto del RollsRoyce

Acomodándose en el asiento de cuero y ajustando su cinturón de seguridad, sus ojos brillaban 

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Capitulo 256 

con malicia

-La jueza Cecilia, que estaba a mi lado, es del comité organizador de Design Space -su voz destilaba veneno dulce-. Es conocida por su integridad y siempre ha visto a la familia. Llorente con ojos críticos. Romeo, ¿no deberíamos hacerle una visita de cortesía a la señora Álvarez

Romeo frunció el ceño, sus nudillos blanqueándose sobre el volante

-¿Una visita? ¿Con qué propósito

-No me digas que de verdad crees que Irene, después de dos años siendo solo una ama de casa, desarrolló mágicamente un talento extraordinario -Inés soltó una risa seca. ¿De verdad piensas que puede hacerse un nombre en el diseño así, de la nada

El mensaje era claro: el éxito de Irene y la conmoción que había causado su diseño tenían una explicación, y esa explicación se llamaba David

A Romeo no le importaban las influencias ni que Irene usara cualquier medio para ganar. Lo que le carcomía las entrañas era que fuera David quien la estuviera ayudando

-En realidad, no hay por qué angustiarse tanto -continuó Inés, ajustando su falda-. Aunque Cecilia sea terca como una mula, sabe que no puede ir contra el capital. Con un pequeño gesto de nuestra parte, ella entenderá… 

-Bájate del auto

La voz de Romeo cortó el aire como un cuchillo. Baja, autoritaria, definitiva

Un escalofrío recorrió la espalda de Inés mientras sus dedos temblorosos desabrochaban el cinturón que acababa de ajustar

-Como quieras. Hablen ustedes -se forzó a mantener un tono ligero mientras abría la puerta-. Si ella quiere ganar el campeonato, solo dale por su lado. Ya sabes cómo somos las mujeres, solo hay que complacernos

Su intento de mediación se estrelló contra un muro de silencio. El aire frío de la noche la golpeó cuando salió del auto, y sus ojos lanzaron dagas envenenadas hacia la silueta de Irene que se alejaba

Romeo sacó su teléfono y marcó. El tono sonó dos veces antes de que la voz de Irene 

contestara

-En la esquina de adelante, sube a mi autoordenó, y cortó la llamada sin esperar respuesta

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