Capítulo 255
Inés se erguía sobre sus tacones de diez centímetros como una reina en su trono. Sus brazos cruzados sobre el pecho y sus labios carmesí curvados en una sonrisa despectiva eran un claro mensaje de superioridad. Un empleado revoloteaba a su alrededor como una abeja ante una flor, deshilvanando palabras de adulación.
Los últimos días, Romeo la había estado tratando con una atención especial. “Tal vez se arrepiente de haberme suspendido de Alquimia Visual“, reflexionaba mientras saboreaba su aparente victoria. Por eso su presencia aquí, por eso su apoyo en el concurso Design Space. La idea se había arraigado en su mente como una dulce certeza: Romeo estaba aquí por ella, no por Irene. Al fin y al cabo, ¿no estaban a punto de divorciarse?
-¿Señora Núñez? -El empleado la llamó dos veces, siguiendo la dirección de su mirada
penetrante.
Irene ya había desaparecido entre la multitud. Ni siquiera había notado el desafío en los ojos de Inés; parecía que solo le importaba competir limpiamente. “¿Podrá avanzar en esta competencia?“, se preguntó Inés con malicia.
A pesar de la aprobación de David, la presencia de Romeo e Inés despertaba en Irene un presentimiento oscuro que le revolvía el estómago.
Media hora después, comenzó la ceremonia de anuncio. En la pantalla gigante, los diseños desfilaban uno tras otro. Algunos arrancaban jadeos de admiración; otros, muecas de desdén apenas disimuladas.
Las manos de Irene sudaban mientras su celular vibró dos veces. Un mensaje de David
apareció en la pantalla:
-Ánimo, no te pongas nerviosa.
Se enderezó en su asiento y recorrió la sala con la mirada. David estaba sentado en un rincón, con Romeo a su lado. Ambos, meros espectadores del proceso.
David captó su mirada y respondió con un asentimiento cálido mientras guardaba su celular. Irene devolvió el gesto discretamente.
Debería haber apartado la vista, concentrarse en esperar los resultados, pero sus ojos, traicioneros, se deslizaron hacia Romeo. Como si hubiera sentido el peso de su mirada, él elevó sus párpados con languidez. Sus ojos oscuros la encontraron con precisión milimétrica, atrapándola en un vortice del que no podía escapar. Por un instante que pareció eterno, se miraron fijamente, el aire entre ellos cargado de palabras no dichas.
-A continuación, comenzaremos oficialmente el anuncio de los seleccionados para las semifinales del concurso Design Space -la voz amplificada del presentador rompió el hechizo. Irene se sobresaltó y volvió su atención al escenario, donde los jueces ya sostenían la lista de semifinalistas.
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Capitulo 255
Inés localizó el nombre de Irene casi instantáneamente. Consciente de sus limitaciones en el campo del diseño, buscó la opinión de una experta.
-Señora Álvarez, ¿el diseño de Irene es realmente bueno?
Cecilia Álvarez, una eminencia en el diseño nacional, ajustó sus gafas negras de estilo vintage sobre su nariz. Su cabello plateado brillaba bajo las luces mientras examinaba el trabajo de Irene en la computadora. Sus ojos se iluminaron con genuino interés profesional.
-Esta persona tiene un potencial extraordinario. Su trabajo en la primera ronda no destacó especialmente, pero este… este es excepcional.
-¿Aún recuerda su trabajo de la primera ronda? -preguntó Inés, arqueando una ceja.
Cecilia frunció el ceño.
-La lista preliminar ya estaba decidida cuando su trabajo fue entregado. Por eso lo recuerdo.
Los labios de Inés se curvaron en una sonrisa venenosa.
-Vaya, parece que Design Space no es tan justo y equitativo como presumen.
El rostro de Cecilia se endureció. Como jueza oficial del concurso, el comentario la golpeó
donde más dolía.
-Aunque desconozco el error que causó el retraso en la entrega del trabajo de Irene, la primera ronda la pasó por mérito propio.
-Solo pensaba en voz alta -replicó Inés con fingida inocencia.
Cecilia sintió que el aire se espesaba en sus pulmones. Si se llegara a cuestionar la integridad de Design Space, no solo el prestigio del concurso se vería afectado; su propia reputación quedaría manchada.
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