Capítulo 231
En los pasillos asépticos del Hospital Santa Cruz, Romeo escuchaba el informe del doctor sobre la operación de Esteban con una calma que no reflejaba la tormenta en su interior.
-Más allá del impacto estético, no habrá otras consecuencias.
La aparente serenidad de Romeo apenas se perturbaba por un ligero fruncimiento de ceño, única señal visible de su frustración por la huida de Irene. El vibrar de su celular cortó el hilo de sus pensamientos.
Una sola mirada a la pantalla bastó para que su mundo se detuviera. Allí, capturada en pixeles, estaba Irene, su esposa de dos años, sentada en el sofá con sus pies sobre las piernas de David. Su largo cabello caía como una cascada oscura, proyectando una imagen de gracia y vulnerabilidad que le revolvió el estómago. La misma mujer que ante él se mostraba fría e inaccesible, ahora se dejaba atender con una docilidad que jamás le había mostrado a él.
La rabia comenzó a burbujear en su interior. “¿Qué pretende? ¿No está satisfecha con mi enojo? ¿Busca destruir lo poco que queda de mi paciencia?”
La imagen desapareció tan súbitamente como había llegado, retirada por Yolanda. Romeo guardó el celular con movimientos controlados, pero la tensión en su mandíbula delataba la
furia contenida.
-¡Romeo! -la voz de Inés atravesó el pasillo mientras se acercaba presurosa, con preocupación genuina en su rostro-. Me enteré de lo del doctor Morales, ¿cómo está?
El rostro de Romeo era una máscara de tensión mientras guardaba el celular.
-No ha muerto.
El médico que había operado a Esteban observó desconcertado el drástico cambio en la actitud de Romeo.
-El doctor Morales está estable, solo necesita descanso. Las enfermeras ya lo trasladaron a su habitación -explicó brevemente antes de encontrar una excusa para retirarse, dejando
solos a Romeo e Inés.
-Vamos, si el doctor está bien, relájate un poco -Inés intentó suavizar el ambiente-. Hasta asustaste al pobre médico.
La incomodidad se había instalado en cada línea del rostro de Romeo. Su mente giraba en círculos, intentando decidir cómo manejar a Irene, esta mujer que parecía decidida a desafiarlo. ¿Llamarla para confrontarla? No, eso solo revelaría cuánto le afectaba. Pero ignorarlo… esa opción se clavaba en su pecho como una espina.
Se giró bruscamente hacia el ascensor.
-¡Romeo! ¿A dónde vas? -Inés lo siguió por instinto.
Romeo se detuvo dentro del ascensor, presionó un botón y se volvió hacia ella.
ૐ
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Capítulo 231
-¿Cómo llegaste aquí?
-El doctor Morales… -comenzó Inés, notando que él parecía no haber escuchado nada de lo que había dicho antes.
-¿En qué etapa está el concurso de Design Space? -la interrumpió Romeo, recordando súbitamente la participación de Irene.
La pregunta reveló a Inés el origen de su distracción. Después de dos días esperando que los medios expusieran la relación entre Irene y David, aún no había resultados.
-La segunda ronda está por comenzar -respondió con estudiada casualidad-. De hecho, acabo de descubrir que Llorente también participa.
-¿En serio? -Romeo fingió sorpresa, su mirada fija en los números ascendentes del elevador.
-¿No te da curiosidad cómo encontré su propuesta tan rápido entre tantas? -Inés dejó caer la pregunta como quien no quiere la cosa.
Romeo la miró de reojo.
-¿Cómo la encontraste?
-Circulan rumores -Inés jugueteó con sus dedos, calculando cada palabra-. Al principio fue eliminada, pero de alguna manera avanzó a la siguiente ronda. Hay bastante controversia en la organización del concurso -hizo una pausa estudiada-. ¿Sabías que el Grupo Aranda también patrocina Design Space?
El timbre del ascensor resonó como una campanada fúnebre. Romeo entró manteniendo una expresión neutral que contradecía el peso que se había instalado en su pecho.
Inés lo siguió, estudiando su reflejo en las paredes metálicas mientras él ajustaba su reloj con la mandíbula tensa, evidentemente furioso.
Su plan era provocar su enojo hacia Irene, pero la intensidad de su reacción solo confirmaba lo que temía: Irene todavía le importaba.
-¿Cómo será la siguiente ronda? -la voz de Romeo sonaba áspera, como si las palabras rasparan su garganta al salir.
-La entrega será en línea, pero los resultados se anunciarán presencialmente -respondió Inés-. Después habrá dos rondas más de competencia presencial para determinar al campeón.
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