Al Mal esposo 220

Al Mal esposo 220

Capítulo 220 

La tensión flotaba en el aire como una nube invisible. A pesar de la familiaridad que compartían, la presencia de Romeo los mantenía a todos en un estado de alerta constante, como si estuvieran representando una obra de teatro donde nadie podía relajarse completamente

María Jesús colgó el abrigo de Milagros en el perchero

-Con razón el licenciado no quería que viniera estos días -una sonrisa comprensiva se dibujó en sus labios mientras acomodaba.la prenda-. Mientras ellos estén bien… 

Milagros se acomodó en el sofá, su mente trabajando a toda velocidad. Sus ojos brillaban con la satisfacción de quien ha elegido el momento perfecto para compartir noticias importantes

Irene contemplaba el interior del refrigerador vacío, la frustración dibujándose en cada línea de su rostro. Se giró hacia Romeo, que permanecía recargado contra la pared con estudiada 

indiferencia

-¿Cómo es posible que no haya nada

Romeo arqueó una ceja, su voz destilando un veneno sutil

-¿No eras la que llevaba la administración de la casa? -el recordatorio del mes de gastos que se había llevado sin avisar flotó entre ellos como un fantasma acusador

El estómago de Irene se contrajo. No era el miedo a que mencionara a Inés lo que la perturbaba, ni siquiera el temor a que dijera algo que la lastimara. Era la mención del dinero lo que la hacía sentir como si una mano helada le estrujara las entrañas

Con movimientos precisos, cerró el refrigerador y se dirigió al gabinete de la derecha. Sus dedos encontraron la caja de bebida de flores mientras se encaminaba hacia la mesa de la 

sala

-Abuela, todas las frutas están congeladas. No es bueno para su estómago comerlas así. Mejor le preparo una bebida de flores

La sonrisa de Milagros se suavizó. Era un ritual familiar: cada visita suya a la villa iba acompañada de una jarra de esa bebida, que degustaba mientras la conversación fluía

-Está bien, mi niña

Sus ojos perspicaces se posaron en Romeo, quien seguía cada movimiento de Irene como un depredador acechando. La camisa desaliñada y las mangas descuidadamente dobladas eran an impropias de él que llamaban la atención. Un hombre descuidado fuera de casa era una cosa, pero ese nivel de informalidad en el hogar, frente a su esposa… 

Jna sonrisa maliciosa iluminó el rostro de Milagros

-Oye, mijito, ¿y toda esa seguridad afuera? ¿Tienes miedo de que se te escape tu mujer

El tintineo agudo de porcelana contra porcelana resonó cuando la taza en las manos de Irene 

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Capitulo 220 

casi se le escapa

Romeo tensó la mandíbula imperceptiblemente

-Abuela, hace mucho frío afuera. No debería salir tanto

-¿Y qué me dices? -Milagros decidió no mencionar el incidente de la casa quemada para no arruinar el momento-. Vine porque extrañaba a Irene, nomás para ver cómo están

Irene vertió agua caliente sobre las flores, desechó el primer hervor y comenzó a preparar la 

bebida nuevamente

-Yo también la extrañé mucho, abuela. Pero Romeo tiene razón -sus dedos trabajaban con precisión mecánica-. Con este clima las calles están resbalosas, tiene que cuidarse

La satisfacción brilló en los ojos de Milagros

-La abuela sabe cuidarse, mi niña. Pero también deberías tener cuidado, ¿eh? No vayas a caerte, porque siestoaquello… 

Su mano describió un gesto sugerente sobre su vientre

-No, abuela, yo-el aroma intenso de la bebida de flores golpeó a Irene como una ola, revolviendo su estómago vacío

Sin terminar la frase, se levantó de un salto y corrió hacia el baño, una mano presionada contra 

sus labios

Romeo frunció el ceño, siguiendo con la mirada la figura tambaleante de Irene. Una sombra de duda oscureció sus ojos

Milagros se inclinó hacia adelante, la emoción haciendo brillar su rostro

-¡Está vomitando! -intercambió una mirada cómplice con María Jesús. ¡Esto solo puede significar una cosa

-¡Debe ser! -María Jesús juntó las manos con alegría

-Imposible

La voz cortante de Romeo cayó como un cuchillo sobre el momento de júbilo. Recordaba perfectamente haberla visto tomar la píldora después de cada encuentro. Ese anticonceptivo nunca fallaba

Irene, inclinada sobre el inodoro, compartía su certeza. Solo había expulsado un poco de bilis; su estómago vacío protestaba por la falta de desayuno y el suero frío que había estado tomando últimamente. Su gastritis estaba pasando factura

Respiró profundo, intentando controlar las náuseas antes de salir

-Abuela, he estado algo resfriada estos días, por eso me siento mal… 

Σ 

Milagros se incorporó con la velocidad de alguien que ha tomado una decisión irrevocable

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Capítulo 220 

-¿Por qué no fuiste a tu último chequeo? -agitó la mano con impaciencia-. ¡Ve a hacerte unos análisis y salimos de dudas! 

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Status: Ongoing
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