Al Mal esposo 198

Al Mal esposo 198

Capítulo 198 

El empleado del registro civil, con expresión hastiada, le explicó el proceso como si fuera la milésima vez que lo hacía ese día

-Es un requisito que marca la ley estatal -dijo secamente mientras acomodaba los papeles

Irene sintió un nudo en el estómago. Todo esto era nuevo para ella: el matrimonio lo había sido y ahora el divorcio también lo era. Se sentía perdida entre tanto papeleo y regulaciones que desconocía por completo

Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia Romeo, buscando ayuda sin querer. Una parte de ella, esa que aún no terminaba de desprenderse de viejos hábitos, esperaba que él pudiera usar sus influencias para agilizar el trámite y obtener el certificado ese mismo día. La espera se le había hecho eterna, como brasas ardiendo bajo sus pies, y la sola idea de prolongarla le revolvía el estómago

Romeo, sin embargo, ya había terminado de llenar sus formularios. Sus movimientos eran precisos y mecánicos mientras empujaba los documentos hacia el escritorio. Cuando finalmente la miró, sus ojos eran dos pozos oscuros y vacíos

El empleado dejó escapar un suspiro de fastidio

-Señorita, si se arrepiente todavía tiene un mes para echarse para atrás. No haga perder el tiempo a los demás -murmuró con ese tono condescendiente que Irene había aprendido

odiar

Sus ojos claros brillaron con determinación mientras sus pestañas temblaban ligeramente. Sin decir palabra, volvió a concentrarse en los formularios frente a ella

Una vez que terminó, regresó los documentos y recogió su acta de matrimonio junto con sus identificaciones. Se levantó para seguir a Romeo hacia la salida

El sol de invierno brillaba con una intensidad casi cruel. Al salir del edificio, Irene tuvo que entrecerrar los ojos, encandilada por la luz. Se detuvo en los escalones, observando cómo Romeo se dirigía hacia su Maybach. Una sonrisa amarga se dibujó en sus labios al recordar su primer divorcio: ni siquiera le había dado un carro de veinte mil pesos, y ahora ahí estaba él, con su Maybach de un millón que acababa de comprar

Cuando Romeo encendió el motor y estaba a punto de retroceder, Irene bajó corriendo los escalones. Él frenó de golpe

Irene se acercó a la ventanilla. Romeo, con los labios tensos, la bajó apenas unos centímetros sin dignarse a mirarla

-¿Te arrepentiste? ¡Ya es muy tarde! -Su voz sonó como hielo quebrándose

-Yo¿podrías llevarme? Necesito recoger mis cosas -Las palabras salieron atropelladas de su boca. Era consciente de que, tras el divorcio, ya no había ningún vínculo entre ellos

-No puedo -respondió Romeo, sus labios apenas moviéndose

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Capítulo 198 

Irene retrocedió dos pasos, dándole espacio para que se marchara. Había sido un intento torpe y desesperado de subir a su auto, de buscar una última oportunidad para suplicar perdón. Romeo lo había visto con claridad

Este mes era el periodo de reflexión antes del divorcio definitivo, no el tiempo de romance apasionado previo a la boda. Debian mantener su distancia

Con ese pensamiento martilleando en su cabeza, Irene se dirigió a la entrada del registro civil para tomar un taxi. Una parte de ella esperaba que Romeo la siguiera, pero no lo hizo. Empacó sus cosas en soledad y tomó otro taxi para marcharse

Como la última vez, solo tomó lo que era suyo, sin tocar nada que no le perteneciera. El departamento en Colinas Verdes aún estaba disponible, así que regresó allí, consciente de que esta vez, definitivamente, no habría vuelta atrás

Después de acomodar sus maletas, el reloj marcaba mediodía. Su teléfono vibró con varios mensajes: la enfermera le informaba que Daniel había despertado y se encontraba estable; Esteban le recordaba pasar a las ocho para la terapia psicológica de Daniel; Lisa le sugería descansar en casa y reflexionar sobre el incidente de la casa de Inés, argumentando que había sido muy impulsiva

¿Impulsiva

Una noticia la hizo sonreír con amargura. No solo había sido impulsiva; había sido demasiado indulgente

[La mansión de Valle Aureo se incendia por causas desconocidas. Se sospecha que es la residencia del presidente de Alquimia Visual. Su vicepresidente se encontraba temporalmente allí——

Las fotografías mostraban la casa reducida a escombros ennegrecidos

En una entrevista, Inés declaraba con voz afectada: -La casa valía más de diez millones, y la decoración casi un millón más. Romeo dice que el dinero es lo de menos, que lo importante es que yo esté bien -hizo una pausa dramática-. Pero varios contratos de la empresa también se quemaronEspero que los otros directores sean comprensivos y nos ayuden a reemplazarlos… 

Irene apretó los puños. Era obvio que Inés había avivado el fuego después de su partida. Cuando ella se fue, las llamas estaban casi extintas y apenas había material combustible en la habitación

-Entonces, ¿cuál cree que fue la causa del incendio? -preguntó el reportero

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