Capítulo 194
Irene observó con indiferencia mientras Inés manipulaba su celular con dedos temblorosos. El frio de la madrugada se colaba entre su ropa, pero ella apenas lo sentía.
-Me voy a divorciar de Romeo. Espero que con eso, por fin me dejes en paz.
La declaración flotó en el aire helado entre ambas mujeres. Las brasas de las cortinas aún desprendian un tenue resplandor rojizo, iluminando sus rostros en la penumbra. Irene recordó todas las veces que Inés había usado su relación con Romeo como un arma contra ella. Primero en el trabajo, y ahora, cruzando una línea imperdonable al meter a Daniel en sus juegos.
Tengo demasiado que perder“, pensó Irene, consciente de su vulnerabilidad. “En este triángulo enfermizo, siempre fui la que tenía las de perder.”
Y lo aceptaba.
Inés, aún sosteniendo el teléfono contra su pecho, cortó la llamada de emergencia con un movimiento brusco.
-¡La última vez también juraste que te divorciarías!
Una sonrisa amarga curvó los labios de Irene.
-No te preocupes, esta vez va en serio. Con las fotos que me mandaste de evidencia, si Romeo no acepta, nomás tengo que amenazar con hacer públicas tus fotos y videos. No le va a quedar de otra más que aceptar.
Esta vez sí estaba decidida. Lista para cortar todo lazo de raíz.
-¿Cuáles fotos? ¿De qué videos hablas?
El rostro de Inés se transformó. La confusión inicial dio paso a una cautela felina. Su arrogancia siempre se había basado en la ausencia de pruebas tangibles. Aunque Irene se quejara con Romeo, sin evidencia, él nunca le creería. Pero ahora, con esta amenaza de videos y fotos…
-Ya párale a tu teatro.
El cansancio se filtró en la voz de Irene.
-En cuanto me divorcie, ya no tengo nada que perder. Si sigues molestando, se te va a acabar la suerte.
Sin esperar respuesta, giró sobre sus talones y regresó a su auto. Por el retrovisor, observó la figura temblorosa de Inés bajo el viento helado, mientras que de la villa solo brotaban diminutas brasas rojizas. El fuego no había sido devastador, pero había cumplido su propósito: la casa ya no era habitable.
Aceleró hacia el hospital. Daniel probablemente ya habría salido de emergencias…
1/2
Capítulo 194
Una hora después, Romeo arribó a Valle Aureo
A las dos de la madrugada, el exterior de la mansión bullía de actividad. Un grupo de bomberos trabajaba coordinadamente, dirigiendo potentes chorros de agua hacia una ventana del segundo piso. El humo negro y las llamas aún se alzaban hacia el cielo nocturno como dedos.
acusadores.
Antes de que pudiera procesar la escena, Inés, envuelta en una delgada manta que apenas la protegía del frío, se abalanzó sobre él.
-Romeo, gracias a Dios que llegaste! ¡Pensé que ya no te iba a ver!
Los ojos oscuros de Romeo reflejaban el baile macabro de las llamas mientras fruncía el ceño.
-¿Cómo chingados se pudo hacer un incendio así de grande?
Inés, sollozando contra su pecho, guardó un silencio revelador.
Un bombero se acercó, limpiándose el hollín del rostro.
-Este tipo de incendios generalmente son provocados. No es normal que el primer y segundo piso se prendan así de rápido. Si quieren investigar, podemos trabajar con la policía para determinar la causa.
-Investigar…
Romeo contempló la que había sido su casa matrimonial, ahora reducida a escombros chamuscados. Imaginó que Irene estaría destrozada. Aunque había sido un accidente, permitir que Inés se mudara había desencadenado este desastre. Irene seguramente lo confrontaría
por esto.
Estaba harto de discutir por estas nimiedades, pero una investigación podría darle a Irene la explicación que merecía.
Antes de que pudiera completar el pensamiento, Inés levantó el rostro de su pecho y le hizo señas desesperadas al bombero.
-Gracias, pero así déjelo. Con que apaguen el fuego es más que suficiente. No vamos a investigar nada.
Al ser propiedad privada y no haber víctimas, los bomberos se retiraron sin más preguntas.
Media hora después, cuando las últimas llamas se extinguieron, el equipo de bomberos empacó su equipo y partió. El aire estaba impregnado de un penetrante olor a quemado. Romeo contempló la estructura ennegrecida, sintiendo un peso inexplicable en el pecho.
-¿Qué fue lo que pasó exactamente?
Su voz grave cortó el silencio de la madrugada.
Inés bajó la mirada mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas como perlas falsas.
2/3
13:32
Capitulo 194
-Fue la Llorente. Ella le prendió fuego a todo. No sé si malinterpretó algo, pero el humo me despertó de repente. Por poco y no la cuento.