Al Mal esposo 183

Al Mal esposo 183

Capítulo 183 

David sacó su celular del bolsillo, pero antes de que pudiera desbloquearlo, Esteban lo detuvo 

con un gesto apresurado

El médico se acomodó las gafas con aire profesional, adoptando un tono formal que contrastaba con su nerviosismo interno

-A esta hora el doctor titular ya se retiró. ¿Me dijiste que el paciente se llama Daniel? Mañana mismo reviso su expediente personalmente. Cualquier situación que surja, me avisan de inmediato

-Va, entonces así quedamos. -David guardó su celular-. No te quito más tiempo fuera de tu 

horario. Nos vemos

Se despidió con un gesto rápido y se dirigió hacia la salida, ansioso por compartir las buenas noticias con Irene. Al llegar a la entrada del hospital, la vio intentando detener un taxi en la 

acera

Un poco más adelante, un Maybach negro y reluciente permanecía estacionado. A través de los cristales polarizados, se distinguía la silueta inconfundible de Romeo al volante

David dio un paso al frente, pero se detuvo. Como hombre, comprendía la situación delicada. No quería causarle más conflictos a Irene, así que giró sobre sus talones y se encaminó hacia el estacionamiento del hospital

La entrada del hospital estaba congestionada y era casi imposible conseguir un taxi. Irene sacó su celular para solicitar un servicio de transporte por aplicación. El tráfico de la hora pico complicaba encontrar un conductor disponible, así que volvió a intentar detener un taxi que pasaba

En ese momento, el Maybach cruzó al otro lado de la calle, dio vuelta en la esquina y se acercó lentamente hacia ella. Romeo, al parecer, había decidido esperarla

La ventanilla descendió a medias y Romeo le hizo una señal para que subiera. Irene se quedó paralizada por un momento, su aliento formando pequeñas nubes en el aire frío que teñía sus labios de un rojo intenso

Romeo frunció el ceño al ver que no se movía

-Súbete

-Ya voy. 

Abrió la puerta y se deslizó en el asiento del copiloto. Mientras se abrochaba el cinturón, observaba de reojo a Romeo, quien pareció no notar su escrutinio y arrancó el auto sin decir palabra

Durante el trayecto, Irene se armó de valor para romper el silencio

-Oyeno será que por mi culpa no quieres que la familia Aranda entre al negocio inmobiliario

ט

13:31 

Capítulo 183 

¿verdad? 

Romeo desvió momentáneamente la mirada del camino

-¿Me estás pidiendo que considere a David

Irene negó rápidamente con la cabeza

-Solo no quiero cargar con esa responsabilidad

Por más que apreciara a David, sabía que no le correspondía intervenir en asuntos de negocios. Que la familia Aranda pudiera incursionar o no en el sector inmobiliario dependía únicamente de sus propias capacidades. Ella solo necesitaba la tranquilidad de no haber influido negativamente

Una risa suave escapó de los labios de Romeo. No quedaba claro si se burlaba de que ella se tomara el asunto tan en serio o de su aparente ingenuidad

-Cuando decidas tranquilizarte, te regreso todos tus gastos completos. Piénsalo bien

Irene desvió la mirada hacia la ventana. Los edificios pasaban como borrones, pero no tan rápido como los pensamientos que se arremolinaban en su mente. Le había dado solo la mitad de los gastos, y ya había usado una parte para los gastos de Daniel. Solo le quedaban ciento cincuenta mil pesos en la cuenta

Paso a paso, se dijo a misma. Siempre hay una salida. Y esa salida, lo sabía bien, dependía directamente del humor de Romeo

Se frotó el rostro, tenso por el cansancio, y se volvió hacia él con una sonrisa ensayada

-¿Qué se te antoja cenar? Yo preparo algo

Romeo la miró de reojo. Por alguna razón que no alcanzaba a comprender, le molestaba verla preocupada. Pero ahora que le sonreía, su humor empeoraba aún más. Justo después de darle dinero, parecía transformarse en otra persona. Todo era por el dinero

-Lo que searespondió con desgano

Cuando llegaron a casa, María Jesús ya estaba en la cocina preparando la cena. Irene se cambió y fue a ayudarla

-Señora, vi que casi no tocaron la comida del refrigerador. ¿Ayer no comieron

María Jesús, que se encargaba de las provisiones, notaba que de la cantidad usual para cuatro tiempos de comida, solo habían preparado una vez

-Nos levantamos tarde, nos saltamos la comida -admitió Irene

-Con este frío no pueden andarse saltando comidas. Alimentarse bien calienta el cuerpo, y el señor necesita energía para trabajar

El tono de María Jesús no era de reproche sino de genuina preocupación. De pronto, una sonrisa pícara se dibujó en su rostro

20 

12.21 

Capitulo 183 

-Bueno, con tanto tiempo libre, seguro se desvelaron, es normal. Pero tienen que cuidar su 

salud

Irene, por reflejo, se apresuró a aclarar

-Es que estos dias ha estado muy ocupado con el trabajo, se desvela, por eso duerme en el 

día

María Jesús se detuvo un momento, estudiando el rostro pálido de Irene

-Te veo desmejorada. ¿Tanto te preocupa el señor que tampoco puedes dormir

3/3 

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Status: Ongoing
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